lunes, 6 de mayo de 2013

Lo que yo le pido al amor.

Yo le pedí al amor que se fuera a dar una vuelta. Pero que no tardara, que el sol se pone pronto y empieza a hacer frío. Y ahí es cuándo ella se pone una de mis sudaderas, la más grande. ¿Que le queda como un vestido? Mejor. Luego intenta hacerme reír poniéndose una de mis gorras, pero no me hace gracia. No me hace gracia porque me encanta cómo le queda y no quiero que se la quite nunca. Lo que sí es gracioso es que encima me dice que no quiere que saque la Canon porque sale mal, y quizás me resulte más difícil que un problema de matemáticas explicarle que eso es imposible; en mis ojos y en los de todos. Que no siempre se trata de salir bien en las fotos, lo sé, pero a veces salir mal es una manera de salir bien. ¿O no? Y tú que prefieres salir a comer a un italiano donde te dejas mitad del corazón en la cuenta y no en el sentimiento. Yo, prefiero pedir una pizza, llenar la habitación de mantas y tener la guitarra al lado para cuando terminemos. Que esa es otra, no hay día que no me pidas que te cante una de mis canciones, y aunque resulte raro nunca será una persona pesada. Para pesados ya están los sentimientos, que lo que cuesta cargar con ellos a veces es algo sobrenatural. Y para sobrenatural está su sonrisa. Así que hasta ahí los encabalgamientos. Necesario para mí no es que me pida un beso el primer día, necesario para mí es que sea una persona tan feliz como lo soy yo y que por muy triste que esté sepa levantarme y no sólo hacerme sonreír, pero reír. Necesario que me necesite, que por seguro yo ya lo haré. Tampoco está mal eso de salir a dar paseos en patines, jugar a videojuegos y pintarnos la cara; pero pedir eso ya es demasiado. Yo quiero que confíes en mí en verano,  me des la mano en otoño, y me abraces en el invierno. A la primavera no hace falta pedirle nada.

jueves, 14 de febrero de 2013

AMAR MATA

Las relaciones son drogas. Esa la más simple explicación de la cosa más compleja que hay. Empiezas a sentirte atraído por una persona al igual que lo sientes por ese primer cigarro. Curiosidad, presión, gusto. Ves que funcionas con esa persona y esa persona ve que funciona contigo, y aquí es donde empieza tu adicción. Te enganchas, dependes de tu droga, la necesitas. Puede que sí, puede esta droga no sea letal y sepa bien para el resto de tu vida, pero lo más probable es que no vaya a durar más de dos meses y acabarás con un mal sabor de boca. Y de cuerpo. Y de mente. Antes de llegar a ese límite, la droga empezará a tener efectos secundarios, pero estás tan enganchado que te es necesaria. Es una dependencia total e inexplicada, pero nos da igual. ¿Acaso los fumadores tienen en cuenta los efectos secundarios cuándo compran un paquete más? No. Sólo cuando su vida está plenamente en juego se plantean una vida libre. Si al empezar una conexión con alguien leyéramos un amar mata, al igual que al sacar el cigarrillo pasaríamos de largo y seguiríamos adelante. Somos felices siendo adictos, somos felices evitando pensar en lo que pueda pasar después. Somos yonkis de personas, pero somos felices.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Amigos.

Ojalá esto fuera más fácil de decir. Es muy típico decir "No sé como empezar". Y sí, no sé como empezar esto, pero tampoco sé como continuarlo, ni acabarlo. Básicamente, no entiendo el por qué del comportamiento de ciertas personas. Puede que esa sea la razón que me haya iniciado a estudiar psicología de manera oculta. A veces llego a pensar que las personas tratan a otras personas de manera distinta sólo por su físico. Me refiero a que conozco personas que a lo mejor no tienen contacto con una persona sólo porque está un poco bizca, o tiene un poco de sobrepeso, o tiene una nariz más grande de lo normal. ¿Esto os parece bien? Porque a mí no. En un sentido tiene un poco de racista este tipo de comportamiento. Es un tipo de rechazo, no al completo, pero es rechazo. ¡Y yo quiero acabar con esto! Es así, no quiero que esto siga. Pero va a seguir.

Ahora desde un punto de vista un poco más personal. Yo, tengo amigos, sí. Pero, ¿cuál es la definición de amigo? ¿Hoy yo por ti y mañana tú por mí? Y qué pasa cuando esto no funciona, ¿eh? ¿Nos seguimos llamando amigos? ¿Vivimos en la falsedad? Nos tratamos bien, pero por dentro nos odiamos. ¿Habría que llamarnos conocidos? ¿Demasiadas preguntas? Ya paro.

Pero es que es así. Muchos de mis amigos en verdad no lo son. Yo sé que cuando me vaya a la Universidad, dentro de seis días, me seguiré comunicando con mis amigos. Sí, mis amigos. Pero esos no son mis amigos de ahora, son una pequeña porción de mis amigos de ahora. Si queréis saber un número: cinco. Nombres no voy a dar, pero va a ser un poco obvio cuando sólo mantenga el contacto con esos cinco. Y ¿les echaré de menos? ¡Pues claro! Pero a esos cinco. No más.

domingo, 9 de septiembre de 2012

ONE

Hola. Este es mi Blog. Y esto es una entrada, o eso creo. Soy un poco nuevo en esto y no lo estoy disimulando muy bien. A lo mejor tú eres más experto que yo en esto de los blogs y en esta primera frase no has recibido información que no sabías ya de antes. Pues vaya manera de empezar, ¿no? David, esto es lo que se llama empezar bien.

Si entras en este blog pocos días después de que lo haya creado, puede que llegues a esta entrada. Pero no creo que esta entrada sea leída por gente que entre en el blog un año después de su creación. Posible es, pero afirmo que es muy poco probable. Si has leído esta entrada después de muchas entradas te doy mi saludo y aplausos hipotéticos. Quizás haga esta entrada y pocas más, y esto acabe siendo un proyecto más que empecé y nunca lo acabé. Pero vamos, pienso procurar utilizarlo y no dejar que acabe en uno de esos tantos proyectos que no acabado. Porque creedme, hay un montón.

Quiero dejar una cosa clara, de forma resumida. Aunque, probablemente, en poco tiempo escribiré una entrada sobre lo que voy a decir ahora, pero no de forma tan resumida. No escribo este blog para alguien, no escribo este blog para gente, no lo hago para ser leído. Hombre, sí, gusta ser leído, nunca lo he dudado, pero a lo que me refiero es que no lo hago para ser leído. Puede que yo no escriba lo que quieras leer. Pero por lo menos, siempre voy a decir la verdad, a menos que afirme lo contrario. Que al fin y al cabo sería otra verdad. 

Y ahora de verdad os digo, que es muy tarde y que me voy a dormir.

Sincerely yours,
David.